
Valorar la arquitectura y analizarla dentro de su contexto histórico, nos ayuda a entenderla y nos enseña que son el objeto de memoria en el presente y que son necesarias para elaborar la historia de los pueblos.
El alcázar de Diego Colón es uno de los sitios más emblemáticos de la Ciudad Colonial en República Dominicana y el primer palacio fortificado del Nuevo Mundo. Conocida como la única residencia de la familia Colón lejos de su pais natal.
Este palacio fue levantado cerca de los farallones, una roca alta y tajada que sobresale en el mar y alguna vez en tierra firme y orientada hacia el río, tras ser concedido este terreno por el rey Fernando el Católico al virrey de las Indias.

La construcción, a base de rocas coralinas, se realizó entre 1510 – 1514 siguiendo el estilo renacentista español e italiano, con el gótico y el mudéjar. Cuenta con 55 estancias y un total de 72 puertas y ventanas siendo testigo de más de 500 años de historia latinoamericana y del caribe.
Hoy en dia cuenta con decoraciones de las distintas salas, con mobiliario y elementos decorativos fechados entre los siglos XIV – XVI y que dan muestra del estilo de vida del XVI al XVIII.



Dentro de los elementos se puede 800 piezas, originales y réplicas, entre mobiliarios, obras de arte, tapices, útiles de hogar, vajillas, cerámicas, armaduras y objetos religiosos de diferentes siglos. La sala de música está conformada por un arpa, una mandolina, una zanfona renacentista o zanfonía, un instrumento que data desde el siglo XII.


A pesar de heredar propiedades y titulos honorarios de la familia colón, Diego no tenia una gran fortuna. Decide casarse por amor y arregla matrimonio con una mujer extraordinaria, María De Toledo y Alba.
Ella otorgandole grandeza a su amado esposo como propietaria del palacio; nieta del Duque de Alba, sobrina del segundo duque de Alba e hija del halconero mayor de Fernando el Católico. Fue Virreina y luego duquesa, gobernadora de la isla y de la ciudad, en la ausencia de su esposo.

